|
¿Qué es el sudoku?
Es un crucigrama con números que
no requiere habilidad matemática ni idiomática. Al contrario que las
palabras cruzadas, no requiere un conocimiento extenso. Apela a una
lógica pura y sencilla.
También es adictivo. Los libros
sobre sudoku - páginas y páginas de cuadriculados con números de una
sola cifra en cada cuadradito - ya figuran en las listas de los libros
de mayor venta.
"No puedo pensar en un libro de
crucigramas que se haya vendido tanto", comentó Ethan Friedman, quien
edita los libros de palabras cruzadas del New York Times para la
editorial St. Martin's/Griffin Press, incluyendo dos volúmenes de sudoku
con introducciones de Will Shortz, mago de las palabras cruzadas del New
York Times. "Esto es un fenómeno editorial", indicó Friedman.

Nielsen BookScan, que ofrece
diez títulos sobre el tema, calcula haber vendido un total de 40.000
ejemplares en Estados Unidos la semana pasada.
"No me sorprende de que a la
gente le guste", dijo Wayne Gould, un juez retirado de Nueva Zelanda
quien escribió un programa de computadora que ayudó a popularizar los
crucigramas. "Me sorprende la locura que ha despertado".
¿Cómo se juega?
El sudoku presenta un
cuadriculado de nueve por nueve cuadritos. Al comienzo del juego,
algunos pocos cuadritos llevan números del 1 al 9. El jugador debe
llenar los cuadritos restantes también con cifras de 1 al 9, de modo que
en cada fila, en cada columna y en cada cuadrito interior de tres por
tres aparezcan solamente esos nueve números sin repetirse.
¿Cuál es su origen?
El fenómeno se originó en 1979
cuando una revista estadounidense publicó uno de estos crucigramas, dijo
Shortz, a quien le despertó la curiosidad y se puso a investigar su
origen. El juego no pegó en Estados Unidos en ese entonces, pero los
entusiastas de ese tipo de juegos en Japón quedaron prendados. A
principios de los años 80 el juego, rebautizado "sudoku", que significa
"número único", llenaba las páginas de las revistas japonesas.
Aquí entró a tallar Gould, un
entusiasta de los acertijos, que en 1997 estaba "matando el tiempo" en
una librería japonesa.
"Yo no leo ni escribo ni hablo
japonés, de modo que no había muchas cosas que pudiera reconocer", dijo
a la AP desde su casa de vacaciones en Phuket, Tailandia. "Escogí un
libro de sudoku y lo compré".
Y se quedó enganchado.
"Yo me dije 'Cuando termine este
juego debo ir a cortar el césped'. Después terminé uno y empecé otro",
contó. "Me puse a pensar '¿qué pasará cuando solucione todos estos
crucigramas?' Y pensé que debía escribir un programa de computación para
no tener que quedarme sin crucigramas para el resto de mi vida".
Gould, que había estudiado
programación de computadoras como pasatiempo, escribió un programa que
genera sudokus al azar. Los cuadriculados sólo tienen unos pocos
números, de modo que los jugadores deben llenar los restantes.
También se propuso compartir el
sudoku con el resto del mundo y, por qué no, "ganar un poquito de
dinero". Por eso un día de noviembre se fue al Times de Londres sin una
cita, llevando un ejemplar del diario de ese día con un cuadrado cortado
a tijera y un sudoku en su lugar.
Una vez que Gould persuadió al
editor de notas especiales a recibirlo en el vestíbulo, lograr la
publicación de los crucigramas fue fácil: se ofreció a suministrarlos
gratis siempre que el diario publicara la dirección de su página en la
internet, donde por 14,95 dólares vende el programa necesario para
producir sudokus por el resto de una vida, "acertijos interminables de
producción instantánea, todos frescos y originales".
Los británicos se volvieron
locos. Otros diarios se dieron cuenta pronto que también debían
suministrar sudokus para mantenerse competitivos.
Y ese programa de computación
está por hacerlo millonario, dice Gould, quien ahora suministra sudokus
gratuitamente a 120 diarios en 36 países. Otras empresas de distribución
de artículos tienen sus propios sudokus: Universal Press, de Kansas City,
y otras editoriales los distribuyen diariamente a docenas de diarios
estadounidenses.
El Los Angeles Times empezó a
publicar los crucigramas el 20 de junio. La reacción fue inmediata, dice
Sherry Stern, subdirectora de notas especiales. "Es algo que ha
fascinado a la gente y no puedo explicarlo", dijo.
Los editores estadounidenses
vieron lo que ocurría en Gran Bretaña a principios de año y palparon una
buena oportunidad comercial.
"Había libros en la lista de
éxitos editoriales. Eso era insólito, tener un libro de crucigramas en
esa lista", comentó John Mark Boling, vocero de Overlook Press, de
Woodstock, estado de Nueva York, quien obtuvo rápidamente los derechos
para publicar algunos libros británicos de sudoku en Estados Unidos.
En julio, la primera edición de
"The Book of Sudoku" (El libro de sudoku), de Michael Mepham, se agotó
en dos semanas. Le sucedieron rápidamente otros tres, que vendieron un
total de 400.000 ejemplares, precisó Boling.
Al menos otras tres editoriales
estadounidenses publicaron sus propios libros de sudoku.
Barnes and Noble, con sede en
Nueva York, la mayor librería de la nación, compró 28.000 libros de
sudoku a Newmarket Press, según la presidenta de la compañía, Esther Margolis.
Shortz, que se aficionó al
sudoku desde abril, dice que su atractivo es sencillo.
"La mayor parte de los problemas
que enfrentamos en la vida cotidiana no tiene solución perfecta", dijo.
"Es satisfactorio solucionar un problema de cabo a rabo".
Las instrucciones del juego son
breves, sólo una oración, lo que Shortz considera "muy poco común en los
crucigramas".
"Brinda una enorme satisfacción
a cambio del escaso entendimiento que requiere", dijo. También tiene un
tamaño ideal, de nueve cuadraditos por nueve. "Es pequeño, pero con
mucho contenido".
Shortz y Gould creen que el
sudoku se arraigará.
"Perderá terreno (con el
tiempo), pero no creo que desaparecerá del todo", afirmó Gould. "Creo
que las palabras cruzadas y el sudoku serán compañeras por mucho tiempo.
"Las palabras cruzadas son para los artífices del idioma, y el sudoku
para el resto de nosotros".
Realmente les aconsejamos que
prueben este pasatiempo, pero cuidado que envicia.
Le invitamos a jugar con
nosotros. En el próximo numero le daremos algunas soluciones.(bájelo e
imprímalo)

 |